enero 26, 2020

Por Comunicaciones Movyt

Cómo cambio la vida de los chilenos después de las manifestaciones

28La directora MOVYT Paola Jirón dijo que se está haciendo un esfuerzo para que la ciudad vuelva a ser de la ciudadanía “las personas han otorgado un nuevo uso al espacio público, revisitando lugares en desuso, volviendo a habitar lugares como las plazas o parques, congregándose para pensar soluciones a los problemas de su cotidianeidad a través de cabildos”.

Santiago, mates 28 de enero de 2020.-

La directora del Núcleo Milenio Movilidades y Territorios (MOVYT), Paola Jirón, participó de “Territorios”, un nuevo panel de Alameda Abierta, el ciclo de conversatorios sobre la contingencia que han estado organizando el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) y la Fundación Teatro a Mil. Allí, la urbanista expuso cómo han cambiado los territorios y se ha visto afectada la movilidad de las personas a partir del estallido social que vive el país desde octubre pasado.

Esta instancia, que contó también con la presencia del alcalde de Renca, Claudio Castro, y el co-director de Delight Lab, Octavio Gana, se organizó con la intención de conversar sobre la ciudad en proceso de re-significación donde el espacio público aparece como un espacio de crisis y manifestación, y la desigualdad territorial como uno de los desafíos centrales del proceso de despertar del país.

“No es solamente el pasaje, esos 30 pesos, sino que se mezclan situaciones de abuso en salud, educación y pensiones”, comentó Jirón al inicio de su exposición, mencionando además que estas manifestaciones ya se veían venir desde sus investigaciones, que reflejan la profunda desigualdad que sufre, en todos los ámbitos, el país.

La directora MOVYT afirmó que las manifestaciones de octubre generaron un quiebre importante en la manera que las personas vivían y convivían en la ciudad, por lo que tuvieron que buscar formas de adaptarse a este nuevo escenario “cierran los metros, los recorridos de los buses o los autos no pueden pasar, y la vida se nos desarma. Lo que sucedió en Santiago y muchas otras ciudades del país es que tuvimos que buscar alternativas para movernos. Los viajeros se tuvieron que enfrentar con varias preguntas nuevas como si estaba abierto el metro, qué salida estaba disponible, si el bus iba a pasar o no, quién nos iba a llevar, si era seguro irnos con alguien que nos ofrecía llevarnos en auto”.

“Toda la vida en la ciudad se empezó a desmoronar y tuvimos que buscar otros recursos y formas para vivir. Y eso resulta ser complejo porque nos damos cuenta de que la movilidad es fundamental en la vida cotidiana de los habitantes de la ciudad”, concluyó la investigadora.

Al mismo tiempo destacó los nuevos usos que la gente le ha otorgado al espacio público, revisitando lugares en desuso y volviendo a habitar lugares olvidados, como las plazas o parques, que en los últimos meses han visto un mayor número de personas congregarse en comunión o con el objetivo de pensar soluciones a los problemas de su cotidianeidad a través de cabildos, en un esfuerzo porque la ciudad vuelva a ser de la ciudadanía.

Finalmente, recalcó la necesidad de que quienes tomen decisiones consideren esta información tan importante, ya que se desprende de la cotidianeidad de las personas, de sus maneras de habitar los territorios.

En tanto el alcalde de Renca, Claudio Castro, realizó un duro diagnóstico acerca de la desigualdad de los territorios en la capital (socioeconómica, de seguridad, de movilidad y de acceso a la salud), comparando la comuna de Las Condes con la comuna de la cual es edil. Al mismo tiempo, hizo un llamado al gobierno a descentralizar los recursos y distribuirlos en pos de resolver injusticias latentes en los territorios. Por su parte, Octavio Gana contó acerca de su trabajo en Delight Lab interviniendo el espacio público a través de poesía y proyecciones en lugares importantes de los territorios, resignificándolos y poniendo énfasis en la denuncia y generar reflexión. Su trabajo en “La Plaza de la Dignidad”, proyectando imágenes y frases en la parte lateral de la Torre Telefónica, ha sido destacado en todo el mundo y se ha convertido en uno de los íconos de la protesta social.