diciembre 12, 2019

Por Comunicaciones Movyt

Paola Jirón: “La ciudad está planificada para el siglo XX, pero tiene necesidades del siglo XXI”

En el foro “Transporte e inequidad social” la directora del Núcleo Milenio Movilidades y Territorios explicó cómo se expresa la desigualdad urbana y de género en los trayectos cotidianos de las personas.

Santiago, 12 de diciembre de 2019.-

¿En qué ámbitos de la movilidad se manifiesta la desigualdad? ¿Por qué habitar la ciudad es distinto para las mujeres en relación a los hombres? ¿Qué barreras se presentan en el transitar cotidiano de las personas? Estas y otras preguntas similares abordó Paola Jirón en el Foro “Transporte e Inequidad Social”, realizado en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile (FCFM), en el que también participó Marcela Munizaga.

En la ocasión Jirón, quien es directora del Núcleo Milenio Movilidades y Territorios (MOVYT), señaló que al hablar de inequidad en la ciudad es necesario ir más allá del enfoque que se ha utilizado en Latinoamérica en las últimas décadas, el que homologa la desigualdad urbana con la segregación residencial y que aborda las problemáticas de forma cuantitativa. En este sentido, enfatizó en la necesidad de ir más allá y emplear metodologías cualitativas que ayuden a entender las complejidades en el estudio de los territorios para comprender cómo las personas realmente los habitan.

En relación al transporte, planteó que es necesario entender los viajes como una experiencia completa y no como procesos segmentados, que solo consideran el traslado de un lugar a otro (como el análisis por modo), ya que esto no permite vislumbrar el enorme universo de barreras y dificultades que enfrentan día a día las personas en sus trayectos. Ejemplificó con un caso que ha estudiado, el de Camila, una mujer cuidadora de dos niñas con movilidad reducida. Su jornada incluye viajes a terapia, al hospital, al colegio y a la casa de su madre, combinando transporte público, metro y otros modos, y sorteando una serie de barreras que hacen que sus traslados cotidianos sean proceso muy complejos. Paola compara su viaje con el de su marido, quien realiza viajes simples de su trabajo al hogar de su madre y, luego, a su casa. Así, Jirón enfatiza en la necesidad de replantearse la movilidad cotidiana, dejándola de ver como un tránsito entre trabajo y hogar, para abordarla como una experiencia que incorpora una gran cantidad de factores.

En este sentido, la directora de MOVYT afirmó que la planificación urbana y de transporte está pensada para personas que tienen viajes simples (casa-trabajo-casa) y se postergan, por ejemplo, las necesidades de mujeres cuidadoras que necesitan transitar con sus hijos “la ciudad está planificada para el siglo XX, mientras que debe satisfacer necesidades del siglo XXI”, enfatizó.

Además, expuso las ocho categorías que agrupan las barreras de la movilidad en los que trabaja MOVYT (físico espacial, temporal, tecnológica, organizacional, económica, habilidades, corporales y emocionales e institucionales). Estas barreras son también una manifestación de la desigualdad económica, social y de género, pues son factores que influyen considerablemente en el día a día, y que, al mismo tiempo, ayudan a explicar estas inequidades “nos sentimos en una ciudad que nos trata de manera desigual, sobre todo cuando nos movemos por ella”, agregó la académica. Finalmente, destacó el trabajo interdisciplinario que se realiza en MOVYT, con urbanistas, arquitectos, sociólogos y otros profesionales, ya que ayuda a entender la ciudad en toda su complejidad y las necesidades que eso conlleva. También enfatizó que los problemas de movilidad son parte fundamental de la calidad de vida de las personas, haciendo referencia a que el estallido social desatado en octubre de este año tuvo como detonante un elemento del transporte público importantísimo: el alza del pasaje de metro.

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