julio 6, 2020

Por Comunicaciones Movyt

Planificación de transporte desde una perspectiva feminista: LA MOVILIDAD DEL CUIDADO

  • Investigadora MOVYT analizará las desigualdades presentes en la experiencia de viaje de hombres y mujeres, a través de diferentes modos de transporte.

Santiago, lunes 06 de julio de 2020.- ¿Es posible un transporte que cuide? Es la pregunta inicial con la que Daniela Rubio, antropóloga e investigadora MOVYT, buscará identificar las desigualdades que se generan en los viajes por motivo de cuidado. La idea es generar discusiones que permitan mejorar la capacidad de la operación del transporte público para responder a las necesidades de movilidad, las que están directamente vinculadas con diversos aspectos de la vida cotidiana no considerados actualmente.

Como antecedentes para la investigación se consideraron dos corrientes de planificación de transportes: la tradicional, que se basa en los modelos matemáticos que dimensionan la oferta en base a la cuantificación de la demanda existente entre matrices origen-destino y otra, desde la perspectiva feminista, que evalúa la mirada androcéntrica de la ciudad, en la que se privilegian las actividades de producción y, por tanto, los viajes por motivos laborales por sobre los viajes que permiten la reproducción social o las actividades de cuidado.

Fotos: Víctor Villegas

En Chile los hombres destinan 3,06 horas diarias a actividades de cuidado versus las 7,37 horas que dedican las mujeres a estas materias, cifras relacionadas con los porcentajes de participación laboral según género en nuestro país, que son de 49% y 71% para hombres y mujeres, respectivamente. En relación con el transporte, también hay marcadas diferencias, ya que mujeres y hombres se mueven diferente, en trayectos vinculados a sus roles “tenemos distintos patrones de movilidad cotidiana, los hombres hacen viajes más directos, utilizan más el auto y viajan más en hora punta. Las mujeres hacen viajes más cortos (0 a 10 minutos), mucho más escalados, usan más el transporte público, van mayoritariamente acompañadas o llevando a alguien, van más cargadas, hacen menos viajes nocturnos y más viajes en horas valle” detalló la investigadora.

Rubio presentó este proyecto en el Webinar ¿Cómo puede aportar el feminismo a la planificación de la movilidad?, organizado por Resonalia, donde explicó que “la perspectiva del cuidado reconoce que hay una dimensión afectiva y relacional en estas tareas domésticas. Reconocer esto cuestiona la base de las relaciones mercantiles, que plantean que las actividades o el trabajo se hace por el logro de un beneficio individual. En cambio, si vemos las actividades de cuidado, el bienestar del otro es también un fin”.

La investigación analizará “viajes de cuidado” (abastecerse de mercadería, ir a un centro de salud o acompañar a alguien a la escuela) mediante etnografías de viajes de personas de distintos niveles socioeconómicos que utilicen modos de transportes diferentes como caminata, transporte público o automóviles particulares. Luego, se identificarán los facilitadores y barreras que encuentran los usuarios en la interacción con cada uno de estos modos de transporte y las condicionantes que motivan su elección “esperamos presentar los resultados parciales a distintas organizaciones involucradas en la gestión del transporte, con el fin de involucrarlos en el desarrollo conjunto de propuestas de mejora para el transporte público”, concluyó la antropóloga.

De está forma el estudio busca ayudar a pensar mejores políticas públicas para abordar la temática, desde una perspectiva que contribuya a poner la experiencia cotidiana del cuidado en el centro de las preocupaciones, ya que “es importante entender la planificación de transporte como una herramienta política de distribución de ese poder. Dejar de entenderla como una disciplina prácticamente aséptica-científica y empezar a comprender que es una herramienta política y, por tanto, tenemos que posicionar ahí cuáles son nuestros objetivos con esta planificación”, explicó la investigadora.

VIDEO WEBINAR ¿Cómo puede aportar el feminismo a la planificación de la movilidad?